Interés General El plan de China que perturba a Trump, tiene apoyo de Musk y deja a Milei en off side  El gobierno chino lanzó un plan de seducción para las multinacionales.
El aumento de la inversión extranjera directa y la nueva megaplanta de Musk en Shanghai. Xi Jinping cerró 2024 con un superávit comercial de 422 mil millones de dólares.
En poco más de un año como presidente, Javier Milei voló nueve veces a Estados Unidos y la mitad de los viajes que hizo fue para visitar el país que hoy gobierna Donald Trump. Milei consiguió que China le extendiera el respirador artificial del swap de monedas, tomó contacto con Xi Jinping en la cumbre del G20 en Río de Janeiro y todavía analiza la posibilidad de viajar a Beijing. Pero su apuesta es clara: un alineamiento sin fisuras con Trump y Elon Musk, las relaciones carnales de la era digital.
Sin embargo, la hiperactividad de Trump contrasta con los movimientos discretos del gobierno chino y una escena de fondo donde la potencia emergente lleva la delantera en aspectos cruciales de la carrera tecnológica. El caso de Deep Seek, la empresa china de Inteligencia Artificial que hizo temblar las bolsas del mundo, fue apenas una muestra de la situación que el trumpismo intenta revertir en forma desesperada.
Los analistas coinciden en que la alianza que Trump busca sellar con Vladimir Putin es parte de su jugada para separar a Rusia de China. Trump puso de rodillas a Volodimir Zelensky antes de rediscutir el acuerdo entre los dos países y dejó expuesto al Partido Demócrata que financió la guerra contra Rusia en los últimos tres años. La contracara es que el republicano le sirvió a China en bandeja las inversiones europeas y la posibilidad de una alianza con los países del viejo continente. De hecho, en 2024, las inversiones de países como España en China aumentaron un 130%,
Ante la guerra de aranceles, as perspectivas para 2025 que difunden los medios chinos hablan de un escenario en el que el gobierno se prepara para una batalla de largo aliento, con la posibilidad de sellar acuerdos pero también de seguir avanzando en la misma dirección de las últimas décadas. En la nueva etapa, el gobierno chino promete "implementar medidas prácticas para estabilizar y expandir la inversión extranjera". En lo que parece un juego de roles que se invierte, gran parte del esfuerzo del Partido Comunista está en mostrar a China como un lugar propicio para la expansión de las empresas multinacionales, con un entorno favorable para la inversión extranjera.
El caso más destacado es el de Tesla, la nave insignia de Musk. La compañía de autos eléctricos acaba de poner en marcha su planta de almacenamiento de energía Megapack en Shanghai, un predio que tiene una superficie de 200 mil metros cuadrados y demandó un proceso de construcción de nueve meses. Fue hace dos semanas, el 11 de febrero, cuando la planta de almacenamiento entró en funcionamiento en el Área Especial de Lin-gang, en Shanghai, y la cadena de montaje inició la producción de la primera unidad. Según la información de la empresa, Megapack tiene un avanzado sistema de baterías diseñado para proyectos energéticos a gran escala y puede almacenar más de 3.900 kilovatios-hora de electricidad en una única unidad. Con esa capacidad, es capaz de garantizar un recorrido de 39 mil kilómetros para una versión de tracción trasera del Tesla Model 3.
En su nueva planta, Musk quiere producir hasta 10 mil unidades de Megapack por año. También en Ling-gang, Tesla tiene desde 2020 su gigafactoría de vehículos eléctricos, la primera planta que Musk construyó en el extranjero. Las inversiones de Musk en China son las que llevan a muchos a preguntarse cuál es su verdadero rol en la disputa de fondo: ¿abanderado implacable del ajuste, puente de plata o quintacolumna de los chinos en la administración Trump?
El funcionario estrella de Trump no es el único que invierte en China. A principios de febrero, Toyota Motor Corp anunció que instalará una nueva compañía en el distrito de Jinshan, en Shanghái, para desarrollar y fabricar vehículos eléctricos Lexus, su marca de lujo. En 2024, por primera vez, la producción anual de vehículos eléctricos superó los 10 millones de unidades. A eso se suman proyectos como el de Sam's Club, propiedad de Walmart, que en diciembre pasado abrió su tienda número 52 en Wenzhou, provincia de Zhejiang, y comenzó a construir nuevas tiendas en las provincias de Guangdong y Shandong. Según sus propios números, en el tercer trimestre de 2024. Walmart experimentó un crecimiento anual del 17 por ciento de las ventas netas en China. La empresa alemana Zeiss anunció que comprará terrenos en la Zona Piloto de Libre Comercio de China, en Shanghái, para construir este año un campus integrado para la sede de Zeiss.
El plan oficial para aumentar la inversión extranjera en 2025 es parte de un estudiado contraste con el clima proteccionista global que impulsa Trump y fue presentado en la reunión ejecutiva del Consejo de Estado que preside el Primer Ministro Li Qiang. El documento, hecho público después de la asunción de Trump, destaca la importancia de la inversión extranjera en la creación de empleos, la estabilidad de las exportaciones y la modernización industrial.
China anuncia para este año un compromiso de eliminar todas las restricciones de acceso al mercado para los inversores extranjeros en el sector manufacturero y expandir la lista de sectores que alientan la inversión extranjera. El plan de seducción del capital extranjero incluye la posibilidad de reinvertir capital en el mercado chino y participar en inversiones de capital y optimizar las reglas y regulaciones que rigen las fusiones y adquisiciones extranjeras. El gobierno chino promete además que las empresas extranjeras serán tratadas en igualdad de condiciones que las chinas en materia de contratación pública. La política no es nueva y los resultados los difunde el gobierno. Según el Ministerio de Comercio, en 2024, 59.080 nuevas empresas con inversión extranjera se establecieron en toda China, un aumento del 9,9 por ciento interanual.
Según informó el Buró Nacional de Estadísticas, la inversión en activos fijos de China aumentó un 3,2 por ciento interanual en 2024. En ese mismo período, la inversión total fue de 51,4 billones de yuanes (7,15 billones de dólares). La inversión en infraestructura y en sectores de manufactura se expandió un 4,4 y un 9,2 por ciento, respectivamente, en comparación con 2023. Las industrias de alta tecnología también crecieron fuerte, con un aumento de la inversión del 8 por ciento interanual. La inversión en los sectores de manufactura y servicios de alta tecnología creció un 7 y un 10,2 por ciento, respectivamente. En cambio, la inversión en desarrollo inmobiliario cayó un 10,6 por ciento, en medio de una crisis del sector que tiene un gran impacto en la economía. Es uno de los desafios que enfrenta el gobierno de Xi Jinping junto con el envejecimiento de la población, la desigualdad económica y el endeudamiento público y privado. A todos esos temas, se refirió Jinping en su mensaje de Año Nuevo.
En 2024, la economía china creció un 5%, una cifra que el gobierno espera reeditar en 2025 y que los bancos de inversión como Goldman Sachs estiman en 4,5%. El gobierno sostiene que el PBI este año va superar los 130 billones de yuanes, 18 billones de dólares.
De acuerdo a las cifras oficiales, en 2024, la inversión extranjera directa (IED) en la parte continental de China en uso real se situó en 826.250 millones de yuanes (114.760 millones de dólares), con un descenso interanual del 27,1 por ciento. Según la agencia Bloomberg, la caída se explica por dos razones principales, el pago de la deuda de las empresas y la repatriación de dividendos. Sin embargo, hubo sectores que tuvieron un fuerte crecimiento. Dentro del sector manufacturero de alta tecnología, las entradas de IED aumentaron un 98,7 por ciento interanual en el sector de manufactura de equipos e instrumentos médicos, un 40,8 por ciento en el sector de servicios técnicos profesionales y un 21,9 por ciento en el sector de fabricación de computadores y equipos de oficina.
El contraste con la caída de la IED está en el enorme superávit comercial que tiene China. En 2024, el superávit de cuenta corriente fue de 422 mil millones de dólares, el segundo más alto de la historia. La principal razón fue el superávit sin precedentes en el comercio de mercancías, que llegó al récord de 768 mil millones de dólares. Eso es lo que Trump necesita revertir en forma urgente.
Jueves, 27 de febrero de 2025
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